[code]Era romántico o enfermizo pero ese vampiro egocéntrico le cautivaba hasta derretirla. Toda esa actuación de poder, imperio y señorío sobre ella, la "novia sobreviviente", parecía ser tan depravado pero ¿y qué? Su obsesión por todo su serla ha hacían actuar de forma suicida. El besó cicatrizó todas las heridas infligidas por éste y se dejó a la amnesia dejándose asir, urdir y marchitar.
Espera un poco...Aah...AaH...Uhh...A-ya-to...Kun...
Su inteligencia se estaba volviendo más lenta de lo normal le miraba borrosamente y casi no le divisaba pero sentía tanto placer y adicción por su mordedura.
Creo que voy a desmayarme...
La correa le ajustaba y sus respiraciones arrítmicas marcaban rítmicamente sus costillitas expuestas dentro de esos jirones de vestido que la hacían ver más atrevida y reveladora, inclusive una manga toda desgarrada resbalaba insinuantemente por su clavícula exponiendo....[/code]
Se desvanecía a su merced, a sus pies, cómo una hoja que lleva el viento. Era frágil y sumisa, tierna y dócil, cómo un animalito hambriento aferrado a la mano que le da de comer. Tiró levemente de la correa obligando a la chica a elevar el ángulo de su rostro y así poder mirar al vampiro, quien inclinándose hacia ella besó sus suaves y temblorosos labios unos segundos. Soltó lentamente la correa quitando la presión sobre su cuello. ─ Qué se jodan, tú eres mía.~
[code]Era grosera y ruín la forma con la que la oprimía y exhibía como si quisiera adiestrarla, amaestrarla y dar a conocer a todos que era objeto de su propiedad. Su piel labrada de cristal y su esculpidas formas de exquisita niña mujer la mostraban como una verdadera golosina para darse un banquete.
¿Podrías al menos ser un poco más delicado?
Pero, ¿era realmente "su bocado"?, Ore-sama, tenía un semblante siniestro y mezquino ahora y le había puesto un zahiriente collar del cual colgaba una cadena de la que él podía tirar a gusto.
A-Ayato-Kun...Si los demás huelen mi sangre...van a comer de mí también.
Enlodada como una prostituta a sus pies, le tomó de la rodilla invadiéndola un letargo que evidenciaba su anemia al mareada caer sobre su pierna. [/code]
[code]─ Soy un vampiro, ¿Qué esperabas exactamente, panqué? ─ le sujetaba por la muñeca retorciendo sus vagos impulsos de resistencia. Ella era inofensiva, tierna, cálida y vivaz, totalmente lo contrario al monstruo que le tenía aferrada a su existencia. [/code]
El hecho de que todos la consideraran un juguete la ofendía y la molestaba a veces, pero, viniendo de Ayato, la enfurecía. Bufó insistiendo piedad de rodillas a su lado como un lindo y tierno accesorio todo mancillado en su propia estima.