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AemondTargaryen · 31-35
Era irónico como funcionaban las cosas. El botín al pelear era más pelea, pues uno de los grandes señores de ese continente buscaba a un nuevo mercenario personal. No se sabía quién era, pero el gremio de aventureros que normalmente ofrecía pagos por misiones parecía avalar la autenticidad de ello; mucho oro, trabajos específicos y una posicion respetable.
Era normal que hubiese tantos interesados si eso garantizaba salir de Zeyia, comprendía el sentimiento a la perfección.
Uno de sus hermanos se había ofrecido a darle filo a la cuchilla de su lanza, y cuando estuvo lista se la ofreció de vuelta. Sí, era un grandioso elemento, un forastero que ganó fama al ser aceptado por el cerrado y receloso grupo de los Ylmaz, los cuales le apoyaban; ellos sabían que bastaba con que uno ganara para todos obtener beneficios.
Era normal que hubiese tantos interesados si eso garantizaba salir de Zeyia, comprendía el sentimiento a la perfección.
Uno de sus hermanos se había ofrecido a darle filo a la cuchilla de su lanza, y cuando estuvo lista se la ofreció de vuelta. Sí, era un grandioso elemento, un forastero que ganó fama al ser aceptado por el cerrado y receloso grupo de los Ylmaz, los cuales le apoyaban; ellos sabían que bastaba con que uno ganara para todos obtener beneficios.
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