La sed de justicia no encuentra fin hasta ver destruido a aquel que un crimen ha cometido. Puedes huir hoy y esconderte, pero aún sean cien años o mil vidas, te encontraré. Te destruiré. Te haré sentir el peor infierno que hayas podido imaginar nunca. Deboraré tus entrañas y en tu sangre me bañaré; desata mi ira... Desatala ya.