La divina aparición de aquella chica de cabello color pomelo había embelesado a Aoi por unos instantes, quién al percibir la sonrisa de la joven recién llegada; decidió corresponder el gesto de la misma manera junto con una pequeña reverencia. Luego de una pequeña pausa, pronunció: - Buenas tardes, un placer conocerle. ¿Puedo ayudarle en algo? - preguntó educadamente a la hasta entonces desconocida.