—Al salir finalmente de la cueva, se encaminó en busca de provisiones para abastecerse. Dejándose guiar por el sonido del agua, llegó hasta una cascada de agua cristalina, mirando esta por un momento antes de observar alrededor, buscando algo que pudiera usar como vasija o para crear una.—
—Tienes cara de mocoso, te pareces al inepto de mi hijastro.—
Arqueó la ceja por la actitud errático del hombre con un leve puchero, no le agradó la idea de ser alejado lo cual se aprovecho para amedrentar.
—Yo no busco quitarte nada, al contrario te veo muy "pobretón" pero a decir verdad... Podría robarte el alma.—
Quería asustarlo hasta hacerlo llorar o de perdida hacerlo mojar sus pantalones.
— ¿A casó... Le tienes miedo a los hombres como yo?—
Gesticulo una expresión diabólica para tomar una postura erguida, dejando presenciar su gran altura y corpulencia pero no contemplo que ya no tenía ropa debido a que el arbusto le trozo la tela de se seda que lo cubría de la cintura para abajo.