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—Sábado, 11:25 pm. La ciudad de Nueva York parecía ir llegando a su auge a esa hora; su auge de vida nocturna y su auge de inmundicia.

Aunque no se podía quejar, definitivamente Manhattan era mucho mejor que Brooklyn, y su mejor noche siempre era el domingo, cuando tenía trabajo en el Blue Note, en el corazón del Noho. El público siempre era más educado y apreciativo, no como los primates a los que tenía que satisfacer de jueves a sábado en el Pink Metal en East Williamsborough. El Noho era definitivamente un respiro en su vida.
 
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ClosedClosed1578351 · 31-35, M
Dio un resoplido tenue y contenido, producto de una risilla que logró reservarse, pues a pesar de que instantes atrás se había delatado confundida por tan solo un segundo, la mujer enseguida reafirmo su porte con altanería al erguirse y alzarle el rostro, en lo cual, a pesar de la discreción de sus gestos, su dignidad quedaba claramente enunciada. La curva en sus labios, a la que apenas se le podía nombrar como una sonrisa, se ensanchó en satisfacción. Era claro que no dejaba de ser la misma.

— Quizá sí, quizá no. Me resultas tan familiar. Quizá de algún otro club. O alguna otra ciudad. O alguna otra vida.

Parecía insistir en ello, pero el tono frívolo que empleaba para decirlo le restaba importancia a la vez; como quien recitaría poesía barata a mero modo de cortejo burlesco.
 
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